Secundaria

SECUNDARIA

Reseña Histórica

Es una Institución de carácter Católica particular, sin fines de lucro, que se identifica con los principios de la Educación Católica Marista. Afiliada a la FEDEC de Pichincha a nivel local y a la CONFEDEC a nivel nacional. Esta institución, aprobada provisionalmente su funcionamiento mediante RESOLUCIÓN N° MINEDUC-SEDMQ-2014-109, de fecha 16 de septiembre del 2014; recoge dos orígenes.

El primero que establece que mediante resolución ministerial Nro. 322 del 13 de agosto de 1946 se inicia como Colegio de Enseñanza Secundaria con el nombre de “Academia Militar Ecuador”.

La labor de los Maristas fue efectiva que además de haber multiplicado el número de paralelos en el Pensionado Pedro Pablo Borja N2, fundan el “Colegio los Andes” de enseñanza secundaria, mediante Resolución Ministerial Nro. 3204 del 08 de septiembre de1969, ubicado en las calles 9 de octubre y General Ignacio de Veintimilla.

El 1 de agosto de 1946, se autoriza a Mons. Miguel Enrique Romero González Pbro., el funcionamiento del colegio de enseñanza secundaria “Academia Militar Ecuador”. Dos meses después el 15 de Octubre, la ACADEMIA MILITAR ECUADOR, inicia sus labores con el primer curso, desempeñándose como su Rector, Mons. Romero. En Julio de 1966, se entrega el Rectorado a la Congregación de los Hermanos Maristas en el Ecuador; quienes la regentan hasta el 15 de Julio de 1991, fecha en la cual la Academia Militar Ecuador cambia su nombre mediante acuerdo Nº 159 de la Dirección de Planeamiento de la Educación del Ministerio de Educación y Cultura del 26 de marzo de 1991, en el que se resuelve cambiar la denominación de los colegios  “LOS ANDES” y Academia Militar ECUADOR por los de Colegio Básico Marista “AME – LOS ANDES” y Diversificado Marista “AME – LOS ANDES” respectivamente a partir del período lectivo 1991 -1992.

El 5 de Julio del año 2000, según resolución ministerial Nº.649 de la Dirección de Planeamiento de la Educación del Ministerio de Educación y Cultura, se autoriza la unificación de los colegios Básico Marista “AME – LOS ANDES” y Diversificado Marista “AME – LOS ANDES” en un solo colegio que se denominará “COLEGIO MARISTA” a partir del año lectivo 2000 – 2001.

El segundo origen recoge que para el año 1900 Monseñor Pedro Pablo Borja Yerovi funda una escuela con el nombre de “Pensionado Elemental” (actual Borja Nº1) en el corazón de la ciudad. Al cabo de más de tres décadas de ardua labor educativa, las autoridades eclesiásticas resuelven sustituirle por el Doctor Andrade Reimers, quien prestaba sus servicios religiosos en Ambato, trasladándose a Quito en 1935.

Ante la gran demanda de alumnos que querían entrar al Borja, y observando que su infraestructura era insuficiente, se concibe la idea de la ampliación de este importante colegio, con la creación de un Pensionado similar al que Monseñor Borja Yerovi diera atrás vida y forma.

Los inicios del Borja 2 se ubican en una casa situada en la Avenida América entre las calles Bogotá y Caracas, el 15 de 0ctubre de 1941. Se iniciaron las labores con sesenta y cuatro alumnos, en los cuatro primeros grados y sus respectivos profesores. Siendo el rendimiento del primer año de mucho éxito, y con gran demanda de matrícula; Mons. Andrade se vio precisado a buscar otro local que reúna las condiciones necesarias para el buen funcionamiento del CENTRO EDUCACIONAL.

Es así que el edificio en el que funcionaba el Colegio Alemán, calles 9 de Octubre y Veintimilla, pasa a manos de Mons. Andrade tras comprarlo al Estado Ecuatoriano, en el sector del barrio “La Mariscal Sucre”.

El afán constante de Monseñor Andrade Reimers había sido dar a su obra educativa una solidez tal, que pudiera sobrevivir en el futuro; por tal motivo, en el año de 1966 los Hermanos Maristas llegan al Pensionado Pedro Pablo Borja n°2 y, para el año de 1968, mediante escritura pública de donación, a través del Hermano Joaquín Martínez Noriega, representante de la Agrupación Marista Ecuatoriana, el 30 de agosto los Hermanos Maristas quedan como promotores absolutos de la institución hasta la actualidad.

Proyecto Educativo

Misión

Somos una institución Educativa Particular Católica, que se orienta por los principios del estilo pedagógico Marista, al servicio de la niñez y adolescencia de Quito, que promueve el desarrollo humano integral a través de procesos críticos, creativos e innovadores en el marco de las teorías psicopedagógicas actuales y una educación evangelizadora, que forma buenos cristianos y virtuosos ciudadanos en procura de una sociedad justa, equitativa y solidaria.

Visión

La Unidad Educativa Marista de Quito, en el año 2019 será una institución que vivencia los valores evangélicos y maristas, en el contexto de la excelencia educativa relacionada con los estándares e indicadores de calidad; y, acreditada en los más altos rangos de la educación ecuatoriana.

Valores Institucionales

Nuestra visión tradicional del mundo fundamentada en la tradición oral religiosa se está demostrando inevitablemente. Por ello no es sensato querer recuperar el mundo de valores tradicionales, sino recrearlos, desde el evangelio y desde mundo actual, desde la vivencia y la convivencia.

Desde las perspectivas del evangelio, todo valor aparece como una expresión específica del amor, que se adecua a las diversas situaciones humanas relacionales. Promover los valores es humanizar y humanizar es la tarea misma de la educación. Nuestra institución consciente de la responsabilidad social que tiene, asume, junto con las teorías psicopedagógicas actuales la formación del pensamiento  en la práctica de valores como uno de los ejes más importantes del proceso educativo.

Los valores constituyen un elemento central de la educación para la vida, desde esta óptica consideramos los siguientes:

1. SOLIDARIDAD

Estamos atentos a lo que le sucede al prójimo y nos comprometemos para ayudarle en la medida de nuestras posibilidades. Defendemos los derechos de los demás y al tomar decisiones estamos atentos a las necesidades y las circunstancias de las personas. Compartimos nuestros bienes, tiempo, conocimientos y cualidades sin esperar recompensa.

2. PRESENCIA

Este valor expresa uno de los rasgos propios de la educación de inspiración marista. Se funda en la convicción de que la confianza surge del conocimiento mutuo entre las personas.
Son exigencias de este valor el desarrollo de la capacidad de escuchar, el esfuerzo por conocer en profundidad la singularidad del otro y la disposición de tiempo para relacionarse con calidez y espontaneidad. Implica conocer la cultura del alumno y acompañarlo en las diversas facetas de su vida: el estudio, el tiempo libre, el deporte, la cultura y los grupos de pertenencia. Implica además un estilo de atención prudente, firme y exigente.

3. ESPÍRITU MARIAL

Este valor es un rasgo identificador que motiva e inspira las actitudes y labores formativas de nuestra institución. María es expresión de amor a Dios y a la vida, es modelo de mujer, esposa y madre. Su persona encarna la fidelidad, la entrega generosa, el cuidado por cada uno, la confianza y la sencillez. En el diario vivir de la Unidad educativa Marista  se hace referencia permanente a su persona, a fin de imitar su actitud maternal, su paciencia y su respeto por el ritmo de crecimiento de cada uno. Se tiene presente a María en la oración, en la liturgia, en los espacios físicos y en todas las actividades que se desarrollan.

4. PARTICIPACIÓN

A la luz de este valor se reconocen y promueven diversas instancias de animación y participación que ofrece nuestra institución. Cada persona es invitada a formar parte de la obra educativa marista y a aportar con generosidad los dones y talentos que dispone. Ello supone que cada uno reconoce el ámbito propio de sus atribuciones y se compromete de manera activa y responsable en su desempeño. En el ejercicio de las labores que son encomendadas, cada uno promueve la búsqueda del bien común, armonizando las necesidades  e intereses personales e institucionales.

5. AMOR

Hacemos nuestro el pensamiento de Marcelino Champagnat “para educar a los niños hay que amarlos y amarlos a todos por igual” Educamos a niños y jóvenes bajo esta concepción del amor que implica reconocer y aceptar al educando tal cual es y no como nos gustaría que fuera, porque sólo conociendo y aceptando sus valores y sus defectos, sus aptitudes y  sus carencias propenderemos a potenciar y desarrollar los primeros y a corregir y a enderezar los segundos.

Inherente a este valor están el respeto y responsabilidad valores que  sustentan las relaciones humanas con dignidad y profundidad.

6. JUSTICIA

Concebimos la justicia como exigencia de la dignidad e igualdad de todas las personas. Valorando  equitativamente el trabajo de los alumnos  de  acuerdo  con  su   realidad, esfuerzo personal, etc., desterrando discriminaciones o privilegios. Provocando la reflexión crítica sobre la realidad de la injusticia en la sociedad, para que nadie sea manipulado ni cómplice por la indiferencia o el silencio.

7. EQUIDAD

Promovemos la equidad como valor primordial en las relaciones interpersonales, pues nos permite trazar acciones dirigidas a aumentar y fortalecer la igualdad entre los seres humanos para construir sociedades justas. Esto supone que más allá de cualquier diferencia racial, sexual, cultural, psicológica, generacional o de cualquier otro tipo, todas las personas tenemos en común el hecho de ser humanos, razón por la cual nadie es más humano que otro, ni tiene  más derecho que otro a vivir humanamente.

8. SENCILLEZ

Ser sencillo implica ser y manifestarse tal cual uno es, auténtico, sin doblez. Animamos a nuestros estudiantes para que adopten la sencillez como un valor para sus propias vidas, animándoles a ser ellos mismos en cada situación, a ser abiertos y sinceros, y fuertes en sus convicciones, cargados de un dinamismo espontáneo y generoso que invita a lanzarse, entregarse y colaborar. A la SENCILLEZ añadimos HUMILDAD Y MODESTIA componiendo así el símbolo de las tres violetas de la tradición marista: Dejando que Dios actúe a través de nosotros y “haciendo el bien sin ruido”.

9. TRABAJO

Este valor es un aspecto distintivo del carisma educativo marista y son expresión de ello el cumplimiento del deber, la responsabilidad, la laboriosidad, la constancia y el sentido práctico. Desde esta comprensión del valor adquiere dignidad, sentido y profundidad el esfuerzo que pone el hombre en la realización de sus tareas así como la postergación de la gratificación inmediata. Este valor da sentido a la adquisición de métodos y hábitos de trabajo, la valoración del tiempo y el empleo de los bienes y recursos disponibles.

 10. ESPÍRITU DE FAMILIA

Nuestro espíritu de familia encuentra su modelo en el hogar de Nazaret. El gran deseo y la herencia del Padre Champagnat es que nos relacionemos los unos con los otros como miembros de una familia que se ama. Todos han de sentir que están en casa cuando vienen a nosotros. En la institución debe prevalecer el espíritu de acogida, aceptación y pertenencia, de manera que todos se sientan valorados y apreciados, cualquiera que sea su función o posición social.

 11. INCLUSIÓN

En nuestra institución la inclusión es un enfoque que responde positivamente a la diversidad de las personas y a las diferencias individuales, entendiendo que la diversidad no es un problema, sino una oportunidad para el enriquecimiento del proceso enseñanza- aprendizaje y por ende de  la vida escolar, coadyuvando así a la construcción de una sociedad con igualdad de derechos, dignidad y deberes básicos en las interrelaciones personales.

12. LIBERTAD

Este valor lleva inherente que educadores y  alumnos interactuemos como personas respetuosas de la libertad de los demás, creando  un clima de diálogo que favorezca la libre expresión, pensando por sí mismos y actuando por propia convicción, relacionándose en una sana convivencia.

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